domingo, 17 de febrero de 2013

EXPECTATIVAS

¿Qué espera de mí? 
¿Quién ha podido cuestionar a otra persona acerca de mí en lugar de acercarse, mirarme a los ojos y decirme que según su criterio no llego a dónde ella espera? 
¿Por qué piensa que estoy lejos si cada día mis primeras palabras son "buenos días" y una sonrisa?
¿Dónde está para afirmarlo?
¿Quién es ella para hacerlo? 
¿De dónde le nace la envidia?
¿Qué espera de mi presencia?

Pues desde aquí, desde este momento, le digo que aquí estoy, 
que se acerque, que me reclame aquello que según ella no estoy aportando, 
que me diga aquello que necesita y que según ella no estoy dando, 
porque estoy segura de que no se ha acercado a mí 
porque algún miedo se lo impide, 
estoy segura de que ha juzgado por apariencias,
porque mi vida no me pertenece,
mi vida es para entregarla, 
así que, si quiere que le entregue un pedazo
sólo tiene que pedirlo y,
si está en mi mano, se lo daré gustosa.

viernes, 8 de febrero de 2013

AUNQUE NO ES TIEMPO DE NAVIDAD...

En los pueblos de la Sierra de Madrid nieva a menudo... a veces empieza de repente. Voy aprendiendo a distinguir si cuajará o no y se helará con el frío de la noche.

Esta tarde recordaba un himno de la liturgia:

Alegría de nieve
por los caminos.
Todo espera la gracia
del Bien Nacido.

En desgracia los hombres,
dura la tierra.
Cuanta más nieve cae,
más cielo cerca.

La tierra tan dormida
ya se despierta.
Y hasta el hombre más muerto
se despereza.

Ya los montes se allanan
y las colinas,
y el corazón del hombre
vuelve a la vida.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

ESTOY AQUÍ

Estoy aquí...
En este momento no podría estar en ningún otro sitio.
He venido para contarte lo que Tú ya sabes,
entonces.... ¿para qué contártelo? 
Quiero contártelo porque quiero escuchármelo decir sin palabras, 
... porque quiero compartir contigo mi ilusión y mi risa y también mis lágrimas y mi frustración
... porque quiero escucharme el sentimiento que me ha provocado aquel momento, aquella clase, aquella situación, aquella palabra dicha y escuchada... 
... porque quiero pasar de nuevo por mi día de puntillas y de Tu mano, 
... porque quiero hacer consciente, una vez más, que tú estabas conmigo... aunque no lo notara o mi voz sonara más aguda, más alta, más cargada de enfado que lo debido. 
Y es que hoy, y Tú lo sabes, he estado bajo mínimos, estando donde tocaba estar, intentando cantarte aún dándome cuenta de que no tenía fuerza para tirar. 
Sabes lo que me asusta, 
sabes lo que sospecho y lo que temo 
y me gustaría que fuera verdad 
porque pondría fuera de mí algo de lo que vivo dentro.
Pero no lo sé y hoy, en este momento, cierro los ojos, respiro hondo y descanso, 
sabiendo que Tú tienes todas las respuestas.